Sobre su apodo en el vestuario azulgrana: “Aquí no me llaman el croata, el suizo… Aquí me llaman el sevillano. Es en serio. Y yo, encantado”.
El himno del Sevilla: “Es lo que le canto a mi niña para dormirla por la noche. Se queda relajadita. No falla. El himno será siempre algo especial. Los compañeros del Barcelona también me lo han dicho, que es impresionante cuando se escucha en el Sánchez-Pizjuán y toda la afición empieza a cantarlo”.
“Sinceramente, desde que llegué al Barcelona, desde que fui presentado, ya me estaba imaginando cómo sería el volver al Sánchez-Pizjuán”.
“Es que es muy especial para mí. Si el otro día, aprovechando el parón de la Liga, fui a ver a mis compañeros del Sevilla a la ciudad deportiva y se me hizo todo raro. Al principio, cuando salí de mi casa, pues todo parecía normal, pero cuando atravesé la verja de la ciudad deportiva me entró una cosa muy extraña, como si no hubiese pasado el tiempo. Parecía que me iba a poner a entrenar también”.
“Nosotros es que somos como una familia grande. Yo me fui, pero sigo siendo parte de esa familia. Hablamos por teléfono también y tenemos un contacto habitual. Es la familia grande”.
“Si marco, no lo celebraré, claro que no. Y entiendo que en el Barcelona me entenderán. El respeto que le tengo al Sevilla es muy grande y seguro que si marco también sentiré un poco de dolor. Sería imposible para mí”.
Sobre su nueva vida en el Barça: “Es diferente. Es un club impresionante. Todo lo que pasa aquí tiene una dimensión que al principio te sorprende. Es una entidad inmensa. También me agradó mucho el conocer a futbolistas tan geniales que son personas espectaculares”.
